Una vez más podemos comprobar que el reciclaje es una tendencia cada vez más asentada en la sociedad. Vemos desde muchos ámbitos cómo se intenta volver a dar uso a aquellas cosas que aparentemente parece que no nos van a servir más. Sin embargo, comprobamos que la reutilización prácticamente de cualquier material parece no tener límites, y se demuestra que la sostenibilidad es una realidad, con el consiguiente ahorro de los costes de producción. Por eso os mostramos un ejemplo muy significativo: las cajas de IKEA.
En lugar de deshacernos de la cajas viejas que usamos para almacenar, ¿por qué no darles una segunda vida? Los diseñadores Diogo Aguiar y Teresa Otto han proporcionado un excelente modelo para los propietarios de bares de “quita y pon” con una barra temporal, basada en un cubo blanco modular compuesto de 420 cajas de IKEA.
El bar, que tiene cuatro metros y medio de alto, fue concebido y construido en un mes para un concurso de arquitectura en la Universidade do Porto (Portugal). Se le incorporó una red de lucesLED detrás de las cajas semi-transparentes que por la noche fse iluminaban al compásde la música que se estaba reproduciendo: cada caja daba un brillo diferente según su profundidad y el tamaño de las diferentes cajas confería textura al edificio. El conjunto se mantiene unido por una base metálica.
Vemos de nuevo que los productos de IKEA han demostrado una vez más tener un número infinito de aplicaciones. ¿Quién no desea tropezar con uno de estos bares en una noche de verano?
Vía | Dezeen









