
Empezamos la semana haciéndonos eco de la campaña de Unicef lanzada con motivo de la Semana Mundial del Agua. Nueva York ha sido el escenario elegido y la idea es, cuanto menos, llamativa: en pleno centro de Manhattan han colocado una máquina expendedora de agua sucia con diferentes “sabores” disponibles: fiebre tifoidea, malaria, cólera o hepatitis.
Con esto han querido llamar la atención sobre el hecho de que más de mil millones de personas en todo el mundo no disponen de acceso a agua potable, así como sobre la realidad, clara y presente, de las enfermedades transmitidas por el agua. De hecho, según UNICEF, 4.200 niños mueren al día por enfermedades relacionadas con el consumo de agua no potable, siendo ésta la segunda causa de muerte infantil en el mundo.
Vía | Inhabitat










