En Método Helmer estamos convencidos de que todos podemos ser creativos. La creatividad no es cosa de unos pocos tocados por la gran virtud de crear a la que los demás no podemos llegar. Cuando somos niños, todos tenemos la misma capacidad de sorprendernos, de ser curiosos, de imaginar cosas insospechadas, de dejar volar nuestra fantasía, condiciones todas ellas importantes para la creatividad. La diferencia entre los que de adultos continúan siendo creativos y los que no lo son, o creen que no lo son, en la mayor parte de los casos es la práctica. Unos han seguido “practicando”, y desarrollando su creatividad, y los otros no.
La creatividad es un “músculo” que, al igual que el resto de habilidades, debemos ejercitar y, cuanto mas se ejercite, en mejores condiciones estará. Por supuesto que para esto también hay técnicas, “ejercicios” que nos pueden ayudar en nuestro “entrenamiento”, uno de ellas es la observación, mirar lo que otros han hecho en otras circunstancias diferentes o similares, y otro abrir la mente como un niño y pensar que todo es posible, limpiar la cabeza de prejuicios y empezar de cero.









